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Beneficios de los Arco Iris Waldorf

Arco iris Waldorf, el juguete más famoso del mundo y el más deseado. La clave de su éxito. Valores e ideas de juego


El arco iris Waldorf es uno de los juguetes más codiciados, vendidos y fotografiados del mundo. Gusta a niños y a adultos por igual. Pero ¿cuál es la clave de su éxito? Su cuidado diseño, sus materiales naturales, sus vibrantes colores y el amplio abanico de posibilidades de juego que ofrece lo convierten en uno de los juguetes más completos del mercado.

Están reconocido en Alemania con la certificación Spiel Gut (Buen Juguete) que indica que ha sido probado por niños y profesionales dando lugar a resultados muy positivos.

Ofrece infinidad de posibilidades de juego creativo y garantiza la seguridad de los niños. Es un puzzle, un juguete apilable, un encajable, un juego de construcción…

Es uno de los juguetes de madera más polifacéticos. Sus piezas semicirculares invitan a la construcción y al juego simbólico, fomentando así la imaginación de los más pequeños. Y es un material utilizado por la pedagogía Waldorf para fomentar la creatividad de los más peques.

Ésta podría ser una definición bastante completa del arco iris Waldorf… Pero el secreto de su éxito creciente está en que es un juguete con alma. 



La clave de su éxito: valores del arco iris Waldorf


Se ha hecho famoso y está por todas partes… El arco Iris Waldorf es uno de los juguetes más vendidos y uno de los más fotografiados. Pero, ¿por qué tiene tanto éxito? ¿Es simplemente un juguete bonito que se ha puesto de moda porque entra por los ojos?

Es cierto que es bonito y está de moda. Pero el éxito del arco iris Waldorf no carece de fundamento. De hecho, es uno de los juguetes más completos del mercado.


Cumple todos los requisitos de los juguetes de calidad y cubre todas las necesidades de juego de los niños a lo largo de sus diferentes etapas de desarrollo:


Es un objeto poco definido y desestructurado que no coarta la imaginación del niño, ya que puede convertirse en todo aquello que él quiera.

Es artesanal, fabricado con materias primas naturales. Los juguetes de madera otorgan una experiencia de juego sensorial inigualable ya que los peques la pueden oler y tocar su textura irregular y porosa.

Es un juguete ecológico que transmite valores de sostenibilidad.

Posee una alta durabilidad, debido a que está fabricado en madera maciza y tiene un diseño compacto.

Acompaña al niño a lo largo de los años sin que éste se cansé o aburra de él.

Su colorido resulta muy atractivo y funciona como reclamo de atención para los más pequeños.

Es sorprendentemente ligero y manipulativo.

Tiene un precioso y llamativo diseño que fomenta el juego libre y resulta la mar de decorativo.

Está claro que, por todos sus valores, a los adultos nos convence. Pero, ¿por qué les gusta tanto a los niños?

A los niños les gusta porque…

Los colores colores vivos y naturales del arco iris Waldorf invitan al juego y a la diversión. Sus alegres colores, formando un arco iris degradado, incitan a su manipulación.

La simplicidad de su diseño es otro de sus grandes valores. Con los niños menos es más. Cuanto más sencillo sea un juguete, mejor.

Los juguetes con luz, movimiento y sonido a menudo convierten al peque en espectador pasivo de su despliegue de funciones. Sin embargo… ¡ellos se lo pasan mejor jugando con una caja! ¿Sabés por qué? Porque la caja puede ser mil cosas y transformarse en todo cuanto ellos sean capaces de imaginar: un barco, un coche, una casa…

A menudo los juguetes favoritos de los peques, aquellos que más les motivan e inspiran, son aquellos juguetes desestructurados y con aspecto un tanto abstracto que ellos pueden utilizar y combinar a su antojo


¿Qué aprenden con el arco iris Waldorf? Sus beneficios

Su sencillez de uso y simplicidad de formas anima a los peques a imaginar y crear sin límite. Pero además, favorece su desarrollo cognitivo y sensorial.


El arco iris Waldorf es un material de juego que tiene múltiples beneficios para los niños:


Les ayuda a ordenar, clasificar y agrupar.

Desarrolla las habilidades motoras.

Manipulándolo ganan destreza y coordinación óculo-manual.

Su madera, imperfecta y natural, les da información sensorial muy valiosa.

Sus piezas les ayudan a diferenciar formas, tamaños y colores.

Les ofrece posibilidades de juego infinitas. Con él, los peques pueden construir, encajar, apilar y practicar el juego simbólico, que es la herramienta fundamental de aprendizaje durante la infancia.

Favorece su atención y concentración.


¿Y cuando crecen, por qué les sigue gustando? Porque les deja ser los protagonistas del juego y hacer lo que más les gusta en este mundo: aprender, explorar, experimentar e inventarse sus propios juegos.

Ése es, precisamente, otro de sus puntos fuertes: es un juguete dirigido a todas las edades (desde los 0 ó 6 meses, según modelo, hasta aproximadamente los 10 años), que ofrece infinitas combinaciones constructivas y de juego simbólico:


A través de él pueden comprender conceptos complejos como el equilibrio, la simetría y la resistencia.

Fomenta como ningún otro el juego simbólico y los mini mundos, ya que les permite construir todo tipo de escenarios (casas, túneles, corrales, carreteras, etc.) e imitar en ellos situaciones de la vida real, inventándose sus propias historias.

Pueden realizar con sus arcos todo tipo de esculturas, fomentando así su imaginación y habilidad.

En muchas de sus construcciones, los peques deben colocar estratégicamente los semicírculos de forma que estos vayan sirviendo de contrapeso a la construcción, por lo que aprenden a trabajar el equilibrio y a manejar los contrapesos.

Levantar estructuras estables con el arco iris les obliga a planificar y aplicar la lógica.

Permite el juego en solitario o en grupo.

En definitiva, es un juguete súper completo con una increíble versatilidad y miles de posibilidades para desarrollar, entre otras cosas, la mente creativa que todo niño alberga en su interior.

Además, tiene una calidad excelente y soporta como pocos juguetes el paso del tiempo. Es un elemento de juego que acompañará a nuestros hijos durante muchos años. 



La Pedagogía Waldorf: el respeto por la infancia y la individualidad de cada niño

La pedagogía Waldorf enseña que cada persona es un ser humano único cuyas capacidades se despliegan en varias etapas de desarrollo hacia la madurez. Esta pedagogía otorga un importante valor educativo a los juguetes. Por este motivo, a los juguetes Waldorf se les denominan materiales de juego y se pueden utilizar con gran variedad de propósitos creativos.

En estas escuelas los niños aprenden a través de la experimentación. Un libro lleno de texto y dibujos sin vida no hace que su imaginación se active, así que se potencian actividades basadas en el arte, la música o las manualidades. Para ello se usan materiales naturales y respetuosos con el medio ambiente.

Esta pedagogía respeta las habilidades especiales de cada niño y su ritmo de desarrollo. De esta forma criamos niños libres, seguros de sí mismos, conscientes de su entorno y respetuosos con la naturaleza y el medio ambiente. Niños que habrán tenido una infancia feliz y habrán disfrutado de cada etapa con las actividades que sus edades van requiriendo.

En su búsqueda por un juego libre y creativo, los juguetes Waldorf suelen ser lo más sencillos posible. En ellos no encontraremos nunca luces que se encienden y se apagan, ni sonidos atronadores.


Son slow-toys que no buscan ser los protagonistas del juego. El niño es el protagonista, ellos son meras herramientas para conseguir un juego libre, enriquecedor y lo más educativo posible.


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